Hola,

«El adiós lo dicen los vivos, en vida, cada día. Se manifiesta con el amor y la amistad, con la afirmación de que los recuerdos duran para siempre aunque no ocurra lo mismo con la materia»

El legado es, si no recuerdo mal, el séptimo libro en la historia (laaaarga como un día sin pan, pero aun así entretenida) del drow Drizzt Do'Urden. Y, si no recuerdo mal, esta vez no pertenece a ninguna trilogía. O al menos yo lo he leído suelto.

AVISO: SPOILERS A LA VISTA.

Esta historia empieza, de hecho, justo donde termina la trilogía del Valle del Viento Helado. Para situarnos: Bruenor está feliz como una perdiz porque ya es el octavo rey de Mithril Hall, y porque sus dos hijos adoptivos, Catti-brie y Wulfgar, van a contraer matrimonio. Para alegrar aún más las cosas, a Mithril Hall llegan los dos amigos que faltan, es decir, Drizzt y Regis, por lo que la celebración será completa.

Sin embargo, algo va mal. Porque Regis se quedó en Calimport, con la intención de liderar la cofradía del (ahora extinto) bajá Pook; y sin embargo ha vuelto, cruzando una barbaridad de kilómetros, y sin traer ni joyas ni guardaespaldas. Drizzt teme que el asesino Artemis Entreri haya intentado volver a matar al pequeño halfling. Y está claro que Regis está muy afectado, pues su comportamiento es algo inhabitual en él. Casi parece como si se hubiera acostumbrado a las luchas y se hubiera despegado un poco de su hasta entonces estilo de vida favorito: el lujo y el placer. Y Wulfgar, por su parte, parece estar furioso con Drizzt, y se muestra excesivamente posesivo y machista para con Catti-brie. Esto, obviamente, no agrada a la temperamental muchacha, y está haciendo que la relación entre los prometidos se tense considerablemente.

Los amigos no tienen ni idea de hasta qué punto se encuentran en una situación difícil. Porque, en la Antípoda Oscura, algo grave se está gestando. Recordemos que la casa Do'Urden fue destruida cuando Drizzt renegó de su familia y del mal de su raza, lo cual provocó la ira de la Reina Araña, quien retiró su favor a la familia de Drizzt. Los únicos supervivientes, aparte del propio Drizzt, fueron sus hermanos Vierna y Dinin, quienes fueron acogidos por la orden de mercenarios Bregan D'aerthe, compuesta fundamentalmente por varones drow renegados, al mando del carismático y poco usual elfo oscuro Jarlaxle. Dinin está bastante a gusto con su papel de espadachín al servicio de Jarlaxle, pero Vierna... bueno, digamos que una sacerdotisa de Lloth, que ha perdido el favor de su diosa, y que se encuentra acogida por un grupo de simples varones (recordemos que la sociedad drow es matriarcal, por lo que los varones son simples peones prescindibles desde el punto de vista de una hembra drow), no puede estar muy bien. De hecho, se ha vuelto un poco loca. Sin embargo, la loca de Vierna ha recuperado el favor de su diosa... y lo conservará siempre y cuando consiga traer de vuelta a la Antípoda Oscura a su hermano Drizzt, con el fin de sacrificarlo en un altar de Lolth, o bien conseguir que vuelva a los malvados caminos de los elfos oscuros. Para ello, Vierna ha urdido un plan bastante astuto, si bien dicho plan incluye la intervención de un humano que funcionará como faro localizador de la posición de Drizzt...

Y como decían en Un, dos, tres: hasta aquí puedo leer.

Ahora toca, como siempre, la crítica constructiva y destructiva a partes iguales. Es decir, enumerar las cosas buenas y malas de la novela, desde mi punto de vista, claro.

Tengo que decir que cada vez me van gustando menos estas historias de Drizzt. Esta novela la salvo porque aparecen tres personajes (uno de ellos completamente nuevo, y otros dos que, sin ser nuevos, son bastante potables) que le dan bastante saborcillo a la historia. Los personajes son, por supuesto, Artemis Entreri (un malo bastante interesante, por eso de ser un tío listo aunque un pelín creidillo), Pwent el enano camorrista (el nuevo personaje, que está completamente loco, con lo que eso conlleva: enano + loco = carnicería), y para mí, el mejor de todos: Jarlaxle el oportunista (carismático, travieso, astuto y malvado... pero de forma distinta a lo habitual de su raza).

Como puntos en contra, pondría precisamente la historia de Catti-brie y Wulfgar. Como siempre, los personajes femeninos de fantasía y ciencia ficción apestan, y Catti-brie no es una excepción. (Nota mental: algún día tengo que escribir sobre las mujeres en las historias de rol, ciencia ficción y fantasía). Y por supuesto, el extraño comportamiento de Regis se ve venir desde muy lejos. Ahí Salvatore no ha estado muy fino que digamos.

En fin. Supongo que esta va a ser una de esas series que leeré por el mero hecho de intentar acabarla, pero que poco a poco me irá decepcionando cada vez más. A menos que siga saliendo Jarlaxle, claro.

Besos